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lunes, 22 de noviembre de 2010

Metabiotic

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Fotografía y pintura siempre han ido enfrentadas. Hasta ahora.

Metabiotics es el trabajo de Alexandre Orion en el que las dos vertientes artísticas se fusionan para dar un nuevo enfoque sí mismas.


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La obra consiste en una serie de fotografías en lugares donde previamente el autor ha pintado un graffiti, y tomadas en el momento en el que alguien interactúe con estas imágenes. Parece un trabajo bastante tedioso, pero, cuando observas el resultado, te das cuenta de que merece la pena.



La interacción entre las pinturas y el entorno dotan a esta obra de un carácter enigmático. Se crea una nueva realidad entre la pintura y su entorno. Las imágenes pasan a tener vida propia, por así decirlo.


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En el caso de esta fotografía en la que un señor camina tranquilamente sin observar la maceta que hay pintada sobre su cabeza, se podría creer que existe esa maceta y que le caerá en la cabeza. Pero todo esto deja de tener sentido sin la fotografía. Las dos artes van intrínsecamente ligadas de la mano y no se entiende una sin la otra.


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Si te gusta el arte callejero y la fotografía no puedes dejar de ver esta obra que aúna ambas en una única obra de una forma magistral.


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Reverse Graffiti


Mientras muchos artistas urbanos se dedican a pintar paredes por todas las ciudades del mundo, en una ciudad, Sao Paolo, un artista de 29 años reinventa el arte del graffiti. Su nombre, Alexandre Orion.



Al joven Orion se le ocurrió una noche adentrarse en el túnel Max Ferrer equipado con un trapo y agua con el propósito de limpiar las paredes del túnel que se veían cubiertas de una espesa capa negra producida por la contaminación del humo de los coches. A base de paciencia y mucha técnica, fue dibujando calaveras, una detrás de otra, por la pared del túnel.



Sin embargo, a las autoridades no le hizo ninguna gracia, pues intentaron detener a Alexandre, pero resultó que no podían hacerlo, ya que no estaba cometiendo ningún delito al estar limpiando un espacio público. En vista de eso, procedieron a limpiar las paredes del túnel para borrar la obra, sin embargo, sólo limpiaron la zona donde el artista había dibujado sus calaveras.



La obra, según el autor, habla de la contaminación que nos rodea que no podemos ver y no nos damos cuenta de que se trata de un mal que puede ser mortal para todos.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Blow-Up: deseo de una mañana de verano



Años 60, Londres. Durante el Swining London la ciudad se convirtió en la capital mundial de la cultura y la moda. El movimiento, principalmente juvenil, destacó por el optimismo y el hedonismo que transmitió.

La película es un buen reflejo de todo lo que conllevó el movimiento, tanto en moda, como en fotografía y el arte en general, sin olvidar la mentalidad que se respiraba por aquel entonces.




La película muestra la vida de un fotógrafo publicitario que a través de unas fotografías descubre un asesinato, sin embargo, la historia pierde peso frente a la estética pop y psicodélica característica del Swining London.

Al final, lo que nos deja esta cinta no es tanto su trama, como la experiencia visual que nos traslada a la década dorada de la moda y la cultura de Londres.

miércoles, 20 de octubre de 2010

CARRETERA PERDIDA


Y no podía llamarse de otro modo, pues perdido te deja. Pero merece la pena.

La película, tan caótica y confusa como genial y deslumbrante, te sumerge en un mundo onírico gobernado por el suspense y el terror psicológico aderezado con una genial puesta en escena y una iluminación sorprendente. Simplemente, cautivadora.

Personajes enigmáticos encabezados por el "hombre misterioso" en una atmósfera aún más engimatica y fascinante te atrapan durante sus 134 minutos de película.

La capacidad del director para mantener en constante tensión al espectador hace de este largometraje un auténtico thriller psicológico que se revela contra toda lógica narrativa espacio-temporal.

Es una de esas películas que no puedes quitarte de la cabeza, pues es prácticamente indescifrable. Puedes estar preguntándote durante años por el significado de sus secuencias y no dar con la respuesta o encontrar innumerables soluciones, todas ellas válidas, lo que, a mi juicio, dota a la película de un carácter mágico.

Y, si a todo esto le sumamos el magistral trabajo del compositor Angelo Badalamenti y el cuidado con el que se elige cada canción introducida en el film, nos queda una película redonda.

Quizá, la mejor obra de David Lynch. Quizá, la mayor obra de arte cinematográfica contemporánea hasta el momento.

Y como dijo Abel Gance, "el cine es la música de la luz". Y esto, amigos, es música para la vista. Esto es cine. Arte.