sábado, 11 de abril de 2009

El Guggenheim de Bilbao!!


Esta semana he elegido el edificio del Museo Guggenheim de Bilbao, ya que he tenido la oportunidad de visitarlo y me pareció fascinante.
Es un museo de arte contemporáneo diseñado por el arquitecto canadiense Frank O. Gehry localizado en la ciudad de Bilbao, País Vasco, España.
El diseño del museo y su construcción siguen el estilo y métodos de Frank Gehry. Como muchos de sus trabajos anteriores la estructura principal está radicalmente esculpida siguiendo contornos casi orgánicos. El museo no tiene una sola superficie plana en toda su estructura. Parte del edificio es cruzado por un puente elevado y el exterior está recubierto por placas de titanio y por una piedra caliza que fue muy difícil de encontrar (al final se logró encontrar en Andalucía) igual a la que se utilizó para construir la Universidad de Deusto. El Museo está diseñado de tal forma, que todos los pasillos terminan enlazando en “EL ATRIO”, que es la sala que da la bienvenida a los visitantes.
El edificio visto desde el río aparenta tener la forma de un barco rindiendo homenaje a la ciudad portuaria en la que se inscribe. Sus paneles brillantes se asemejan a las escamas de un pez recordándonos las influencias de formas orgánicas presentes en muchos de los trabajos de Gehry. Visto desde arriba, sin embargo, el edificio posee la forma de una flor. Para su diseño el equipo de Gehry utilizó intensamente simulaciones por ordenador de las estructuras necesarias para mantener el edificio, consiguiendo unas formas que hubieran sido imposibles de realizar unas pocas décadas antes.
Mientras que el museo domina las vistas de la zona desde el nivel del río su aspecto desde el nivel superior de la calle es mucho más modesto por lo que no desentona con su entorno de edificios más tradicionales. A la entrada del edificio se puede encontrar a Puppy, una obra de Khons, que consiste en una escultura de un perro forrado en flores de todos los colores.
Yo que tuve la oportunidad de visitar el Museo, me pareció muy interesante, ya que en su interior alberga obras vanguardistas y cero tradicionales, esculturas y proyectos diferentes a las obras de arte tradicionales, y es difícil decidir cuál es Kitsch y cual no, que es lo que hace más interesante la visita. El edificio visto desde afuera es impresionante y los colores que tiene (platino, blancos y beige), entonan perfectamente con el resto de la ciudad y especialmente con el borde de la Ría que fluye justo atrás del museo.

1 comentario:

Samantha dijo...

Estoy de acuerdo con que el museo en sí representa una obra arquitectónica vanguardista por lo tanto es coherente que las exposiciones hechas en este museo sigan el mismo concepto y que sean modernistas o incluso hasta de arte urbano, ya que una exposición con obras conservadoras o incluso monótonas o carentes de sentido no tendrían ninguna conexión con el lugar y por lo tanto se verían hasta cierto punto fuera de lugar, de contexto.
El museo en si se me hace una obra maravillosa, a mi punto de vista es una obra de arte ya que creo que en verdad es hermoso y encaja perfecto en nuestra sociedad, una sociedad urbana con detalles futuristas y modernos.